Lecciones de vida: vivir sola

Mi vida está llena de clichés y uno de ellos es haberme independizado en setiembre (ajá, como Costa Rica).

El año pasado cuando cumplí 26 y logré aclarar los nublados del día (¿ven lo que digo?), decidí que 2013 sería mi año del destete.

Pero bueno, es chiva. estoy aquí para motivarlos en forma de posteo, por eso les comparto las cosas innecesarias que he aprendido estos primeros 12 meses:

capitan crunch

Quien no haya tenido miedo de dar el paso por temor de que la plata no le vaya a alcanzar es porque no está en sus veintes, o nació con el apellido Kardashian. Bueeeh... supongo que no tener crisis vocacionales cada 22 días ayuda.

El tema es que se trata de negociar con uno mismo cuáles gastos puede y no puede dejar de hacer.

Los primeros meses sirven para conocerse financieramente (y para que comprar cosas de la casa se vuelva el nuevo negro), pero poco a poco llega un punto en el que la vida se convierte en algo más que llegar viva a la siguiente quincena.

desordenada

No es como que antes mi mamá me recogiera las cosas (me gritaba para que yo lo hiciera, que es diferente), pero vivir con gente implicaba mantener un ambiente habitable según los estándares de todos.

Ahora que vivo sola: A. Netflix gana todas las batallas y B. El crédito por el orden/desorden de la casa siempre es mío.

Hay algo cool en saber que la cretina que dejó, de nuevo, los platos sin lavar... fui yo.

renta

Mi amigo Pedro me dio este tip y lo he abrazado hasta el momento.

Mucho del ride de vivir sola es disfrutar de gastos irresponsables de vez en cuando, y si  todo mi salario se va en alquilar y pimpiar un espacio que al final de día no es mío, significa limitar mis salidas, mis comidas ricas y decirle adiós a la posibilidad de comprar esa suéter de Darth Vader en Pull & Bear que no necesito. No way.

youtube

Siempre recordaré (porque fue hace como dos semanas) la vez que estaba dispuesta a salir corriendo a comprar una ducha completa, cuando todo lo que necesitaba era cambiarle la resistencia (12 mil colones vs. 400, seriamente).

No tendría cómo en el mundo saber ese tipo de cosas sin mi amigo de los tutoriales.

He aprendido a destaquear baños, lavar cortinas de baño en un espacio súper limitado y hasta a hacer mi propio spray para limpiar frutas y verduras. Mejores amigos por siempre.

vecinos

Los primeros seis meses tuve más conversaciones sobre el clima que la vez que conocí a Max Mena (historia para otro día). Luego me di cuenta de lo innecesario que es hacer small talk con los vecinos: El deseo de evitarnos es recíproco.

Pero ok, en serio yo no soy la peor. Está el mae que se alagarta el ancho de banda, la señora que tiene una lora madrugona y el que cree que el barrio comparte su gusto musical (si se le puede llamar así). Sin embargo, el que se lleva el premio, por votación unánime, es el mae que tiene como propósito de vida correr detrás del camión de la basura todos los martes y viernes (y dejar el rastro, a lo Hanzel y Grettel).

Entonces sí, sobreviví el primero de muchos.
¿Lo mejor? Haber creído que me iba a sentir sola y darme cuenta que eso no pasó una sola vez (aparte de poder escoger mi cortina de baño de polka dots rosados sin tener qué pedirle opinión a nadie, claro).

Por último, me gustaría agregar que:

1. La basura no se saca sola
2. El piso del baño siempre puede estar más blanco
3. Es físicamente imposible cansarse de comer pizza
4. Comprar papel higiénico y toallas de cocina simultáneamente es disfuncional y no, no caben en la misma bolsa.
5. No dejé la plancha conectada, ni la llave del gas abierta y sí, la puerta quedó bien cerrada.